MONUMENTO AL AGUA

MONUMENTO AL AGUA
IMPORTANCIA PARA LA VIDA
Mostrando entradas con la etiqueta lecturas para cuidar el agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lecturas para cuidar el agua. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de marzo de 2010

Cuento: El Agua y el Caño


El agua y el caño

Había una vez, en una vecindad, un caño por donde corría mucho agua sin final feliz. El caño se ponía muy triste y un día decidió abrirse solo e hizo correr mucha agua por las calles del vecindario
Cansada de la acción del caño, el agua le preguntó:
¿Por qué te abres solo?. El caño le respondió:
Ya me acostumbré a que los humanos me dejan abierto siempre. Entonces el agua le dijo:
Pero, ¿no te das cuenta que me estoy desperdiciando y está llegando mi fin?
El caño le contesto:
¿Por qué dices eso, por qué eres tan importante?
El agua respondió muy triste:
Soy elemento esencial para todos los seres vivos, sin mi ellos no existirían, por mi tienen todo y no hay responsabilidad para usarme. El caño se puso a pensar y reflexionar, comentando:
Tienes razón todo los que nos rodea es gracias a ti, si tu no estuvieras tampoco existiría yo.
El caño le pidió disculpas al agua, y desde ese momento prometió nunca más abrirse solo y así vivieron muy felices para siempre.

CUENTOS SOBRE EL AGUA


La Gota y Santiago

Había una vez un niño llamado Santiago, que le gustaba mucho jugar con pistolas de agua y globos, no cuidaba el agua, la desperdiciaba mucho, dejaba el agua corriendo cuando se bañaba, al lavarse los dientes y las manos, pero lo que no sabia que una gota parlante, llamada Luisa, lo observaba todo el tiempo.

En una ocasión en la escuela fue al baño y al lavarse las manos olvidó cerrar la llave y en el baño descubrió que alguien le hablaba y se asustó al darse cuenta que la voz salía de la llave, era la gota Luisa, y le dijo: “Oye Santiago olvidaste cerrar la llave otra vez”. Él le contestó: “Espera las gotas de agua no hablan, sólo sirven para jugar”.

La gota respondió: “Las gotas de agua no sirven para jugar y además, soy una gota especial, así puedo hablar y moverme de un lado a otro cuando yo quiera o me plazca”.
Santiago dijo: “Esta bien, cerraré la llave”.

Al llegar a su casa se dio cuenta de que ya no había agua potable para bañarse o para lavarse las manos, de pronto ocurrió un gran incendio, estaba solo encerrado y lo mas importante no había agua para apagar el fuego.

Santiago no sabia qué hacer y estaba todo prendido en llamas, asustando en un rincón, en eso llegó Luisa la gota y empezó a esparcir agua por todos lados apagando toda la casa, salvando a Santiago.

Desde ese momento Santiago aprendió a cuidar el agua porque en cualquier momento la podemos necesitar y que sin ella no podemos vivir.